Diferencias entre ortopedia y reumatología
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Diferencias entre ortopedia y reumatología

Es muy probable que hayas escuchado hablar sobre la ortopedia y también sobre la reumatología, tal vez hasta has visitado a alguno, o ambos, especialistas. Sin embargo, puede que no conozcas las diferencias entre estas dos especialidades pero, ¡no te preocupes! Aquí vamos a contarte todo lo que necesitas saber sobre estas dos áreas de la medicina que suelen converger en varios puntos.

Ortopedia

La ortopedia es la especialidad médica encauzada al diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y prevención de lesiones y enfermedades del sistema musculoesquelético (este incluye los huesos, articulaciones, ligamentos, tendones y músculos). El campo de acción del ortopedista son las patologías congénitas (existen desde el nacimiento) y las adquiridas (ya sea por alguna enfermedad o lesión). Algunas de las condiciones que trata el ortopedista, tanto curables como tratables y controlables, van de la mano con un tratamiento reumatológico.

Reumatología

Esta especialidad médica se encarga de prevenir, diagnosticar y tratar las enfermedades locomotoras, musculoesqueléticas y del sistema inmune, trata más de 200 posibles enfermedades que van desde la artritis y la osteoporosis hasta el lupus y otras enfermedades que requieren un manejo crónico o de largo plazo. 

La mayoría de las enfermedades musculoesqueléticas afectan a los huesos, músculos y articulaciones; mientras que las enfermedades autoinmunes pueden afectar estas áreas además de todos los demás sistemas y tejidos del cuerpo.

Como puedes notar, la reumatología lidia con padecimientos complejos que no apuntan necesariamente a un solo sistema u órgano; y es por esto que los reumatólogos tienen un vasto entrenamiento que comienza con medicina interna y se va enfocando a las afecciones autoinmunes y osteomusculares crónicas y sus tratamientos.

De igual manera, muchas de estas condiciones son crónicas y requieren de tratamientos multidisciplinarios que pueden llevar al reumatólogo a buscar una colaboración con el ortopedista y el fisioterapeuta, además del esencial apego al tratamiento por parte del paciente.

Correlación

Otra disciplina que se encuentra relacionada a la ortopedia, es la traumatología. Esta es la especialidad médica que se dedica al tratamiento de las lesiones traumáticas (esto es, lesiones físicas que se sufren en órganos y tejidos) de los huesos, los músculos, las articulaciones y los tendones. Dentro de los campos de ortopedia y traumatología se encuentran los cirujanos que operan en lesiones en huesos, articulaciones y ligamentos.

Como puedes ver, realmente son tres especialidades que se encuentran unidas en el tratamiento de varios tipos de lesiones y sistemas.

Ahora, si te preguntas con qué especialista debes de ir, la respuesta no siempre es sencilla ya que puede que decidan tratarte en conjunto. Te recomendamos que ante una lesión o enfermedad del sistema musculoesquelético te dirijas a tu médico general o internista y te pueda canalizar al especialista más conveniente, claro que si es algo grave o que debe de tratarse con rapidez (como una fractura ósea o una lesión severa en una articulación) debes de dirigirte a urgencias directamente, donde también te tratará un especialista.

Prevención

Muchos padecimientos reumáticos se pueden prevenir, pero no todos. Como en todos los casos, lo mejor que puedes hacer es tener hábitos saludables que te ayuden a tener una mejor calidad de vida y apoyen cualquier tratamiento de larga duración que necesites llevar. Algunas recomendaciones que son altamente beneficiosas para prevenir enfermedades:

  • Realizar alguna actividad física. No necesitas convertirte en un atleta de alto rendimiento, mientras hagas ejercicio adecuado para ti y tu médico lo recomiende
  • No consumir tabaco. Se ha comprobado que el tabaco tiene un papel relevante en las enfermedades reumáticas inflamatorias, así que dejar esta mala costumbre beneficia de gran manera tu salud
  • Tratar el sobrepeso u obesidad. El peso tiene un impacto directo en las articulaciones y huesos, especialmente en las piernas, rodillas, tobillos y pies. Una gran manera de ayudar a tus articulaciones es bajando de peso
  • Mantener niveles óptimos de hidratación. A pesar de que es un hábito simple, y que todos los expertos en salud recomiendan constantemente, tomar agua ayuda a todo el cuerpo a realizar sus funciones de manera adecuada. En el sistema óseo, ayuda a las articulaciones a mantener una lubricación correcta, reduciendo la probabilidad de sufrir una lesión y manteniéndose en buen estado con el paso del tiempo
  • Acudir con tu médico regularmente. Es importante que siempre acudas con tu médico de manera regular, aunque no te encuentres enfermo. De esta manera pueden monitorear en conjunto tu estado de salud.

Únete a nuestro programa FESA te Acompaña, el cual está diseñado para ayudarte con la adherencia al tratamiento, especialmente si este es crónico o de larga duración.

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